Los neandertales que ocuparon el Abric Romaní, en Capellades (Barcelona), trabajaban la madera de forma habitual: fabricaban lanzas, una posible maza, recipientes de corteza y estructuras. Lo demuestra el análisis de 597 restos de madera de hace entre 62.000 y 40.000 años, publicado en Science Advances por un equipo del IPHES-CERCA con participación del CSIC.
En breve
- Qué se ha encontrado: 597 restos de madera en 16 niveles arqueológicos; 13 de ellos son objetos fabricados o usados por neandertales.
- Las piezas clave: dos lanzas de 2,45 y 1,99 metros, una posible maza con mango, cuatro recipientes de corteza y una estructura de palos cruzados.
- Por qué es excepcional: la madera casi nunca se conserva. Aquí quedó «calcada» en la roca, que guardó su molde.
- Qué cambia: la tecnología neandertal no era solo de piedra. La madera estaba presente en la caza, la cocina y el acondicionamiento del espacio.
Qué ha encontrado el equipo
La Edad de Piedra se llama así por una razón práctica: la piedra es lo que sobrevive. La madera, el cuero o las fibras vegetales se pudren en pocos años, y con ellos desaparece buena parte de lo que usaban los humanos prehistóricos. El Abric Romaní es una de las pocas excepciones del mundo.
El estudio, coordinado por Palmira Saladié, investigadora del IPHES-CERCA (Tarragona) y profesora de la Universitat Rovira i Virgili, reúne los restos de madera recuperados en más de cuarenta años de excavaciones, iniciadas en 1983. Son 597 fragmentos procedentes de 16 niveles arqueológicos, que corresponden a ocupaciones neandertales de hace entre unos 62.000 y 40.000 años. De ellos, 13 son elementos manufacturados o utilizados con claridad.
«El aspecto más extraordinario del Abric Romaní es que podemos ver cosas que habitualmente desaparecen», resume Saladié.
Lanzas, una maza y recipientes de corteza
Las piezas más llamativas son dos lanzas, de 2,45 y 1,99 metros de longitud, con los extremos apuntados. Por su forma y tamaño, los autores creen que no se arrojaban, sino que se usaban para clavar a corta distancia, lo que implica cazar muy cerca del animal.
| Objeto | Características | Uso probable |
|---|---|---|
| Dos lanzas | 2,45 m y 1,99 m, extremos apuntados | Caza a corta distancia |
| Posible maza | Mango de 16 cm y extremo ensanchado | Golpear (percusión) |
| Cuatro recipientes | Corteza, algunos de enebro, carbonizados | Contener o transportar |
| Palos cruzados | Estructura elevada | Preparar alimentos |
| Pieza recta | 5,10 m, sin ramas | Acondicionar el espacio |
Junto a ellas aparece una pieza singular, con un mango diferenciado de 16 centímetros y un extremo ensanchado, que se interpreta como una maza para golpear. También hay cuatro recipientes de corteza carbonizados, una estructura de palos cruzados que pudo servir como soporte elevado para preparar alimentos y un tronco recto de 5,10 metros, sin ramas, quizá empleado para organizar el espacio del abrigo.
Por qué aquí la madera no desapareció
El Abric Romaní es un abrigo rocoso situado en un acantilado de travertino, junto al río Anoia. El agua cargada de carbonato que caía por la pared fue cubriendo todo lo que había en el suelo con capas de toba calcárea. La madera acabó descomponiéndose, pero dejó en la roca un molde hueco tan preciso que en algunos casos permite distinguir la estructura interna del vegetal y, con ella, la especie.
En otras piezas, el fuego hizo el trabajo: la madera carbonizada resiste mucho mejor el paso del tiempo. Esa doble vía de conservación, repetida nivel tras nivel durante más de 20.000 años, es lo que convierte al yacimiento en un archivo único de la vida cotidiana neandertal.
Sabían qué madera elegir
El análisis muestra que la materia prima no se escogía al azar. La especie dominante es el pino silvestre (Pinus sylvestris), abundante entonces en la zona, que servía tanto de leña como para fabricar objetos. En cambio, para los recipientes se empleó de forma selectiva la corteza de enebro, probablemente por sus fibras, más flexibles y fáciles de moldear.
Elegir un material distinto según la función es una señal de planificación y conocimiento del entorno, y encaja con otros indicios de la complejidad de estos humanos, parientes cercanos de los denisovanos.
Qué cambia en la imagen de los neandertales
Ya se conocían armas de madera más antiguas en Europa, como las célebres lanzas de Schöningen y la de Lehringen, ambas en Alemania. Lo nuevo del Abric Romaní es el contexto doméstico: no se trata de un lugar de caza, sino de un campamento, y la madera aparece en todo tipo de tareas.
«Durante décadas hemos podido reconstruir con mucho detalle qué hacían los neandertales con la piedra», explica M. Gema Chacón, codirectora de la excavación. Ahora se suma lo que faltaba. «La madera nos permite recuperar una parte fundamental del mundo neandertal que habitualmente es invisible en el registro arqueológico. Lo que vemos en el Abric Romaní es que este material formaba parte de muchas actividades de su día a día y que, por tanto, la tecnología neandertal iba mucho más allá de la piedra», señala Josep Vallverdú, también codirector.
En el trabajo participan, además del IPHES-CERCA y la URV, el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), las universidades de Barcelona, Autónoma de Madrid, de las Illes Balears y la UNED, y centros de Francia y Reino Unido. Es un ejemplo del peso de la investigación pública española en el estudio de la evolución humana, un campo en el que la tecnología también avanza deprisa, como muestra el uso de la inteligencia artificial para leer papiros carbonizados.
Preguntas frecuentes
¿Dónde está el Abric Romaní?
En Capellades, en la comarca de Anoia (Barcelona). Es un abrigo rocoso excavado de forma continua desde 1983 por el equipo del IPHES-CERCA.
¿Qué objetos de madera se han encontrado?
Dos lanzas de 2,45 y 1,99 metros, una posible maza con mango, cuatro recipientes de corteza, una estructura de palos cruzados y un tronco recto de 5,10 metros, entre 597 restos de madera.
¿Qué antigüedad tienen?
Corresponden a ocupaciones neandertales de hace entre unos 62.000 y 40.000 años, repartidas en 16 niveles arqueológicos.
¿Cómo se ha conservado la madera tanto tiempo?
El agua rica en carbonato cubrió los objetos con toba calcárea. La madera se descompuso, pero dejó un molde muy preciso en la roca. Otras piezas se conservaron carbonizadas.
¿Dónde se ha publicado el estudio?
En la revista Science Advances, en octubre de 2026, con Palmira Saladié (IPHES-CERCA) como investigadora coordinadora.
Fuentes y verificación
Publicado: 8 de octubre de 2026 · Hecho: estudio arqueológico publicado en Science Advances y difundido el 7 de octubre de 2026.
Fuentes: Saladié et al., «Reconstructing Neanderthal woodworking at Abric Romaní (Capellades, Barcelona): Insights into the role of wood in a Middle Palaeolithic domestic context», Science Advances (2026) · CSIC (nota de prensa) · Agencia SINC.