Investigadores de la Universidad de California en Berkeley y del instituto estadounidense de estándares NIST han fabricado y quemado a propósito rollos de papiro para entrenar a una inteligencia artificial capaz de leerlos sin abrirlos. El objetivo son los papiros de Herculano, la única biblioteca de la Antigüedad clásica que ha llegado intacta hasta nosotros, sepultada por el Vesubio en el año 79. El trabajo se publica en PLOS One.
En breve
- El problema: los rollos de Herculano, carbonizados por el Vesubio en el año 79, se deshacen si se intentan abrir.
- La idea: fabricar réplicas, escribirlas con tinta con plomo y quemarlas en un horno para tener un texto conocido con el que entrenar a la IA.
- Por qué el plomo: absorbe los rayos X mucho mejor que el carbono, así que la escritura destaca en las tomografías.
- El resultado: leyeron palabras ocultas en el rollo réplica sin abrirlo y crearon una referencia para afinar los algoritmos.
Una biblioteca que no se puede abrir
Cuando el Vesubio arrasó Herculano, una villa romana conservaba cientos de rollos de papiro. La erupción los enterró bajo unos 20 metros de roca y ceniza y el calor los carbonizó. Paradójicamente, eso los salvó: en lugar de pudrirse, quedaron convertidos en cilindros negros y quebradizos.
El problema es que ahora son tan frágiles que desenrollarlos los destruye. Algunos se abrieron en siglos pasados, y de ahí salieron obras desconocidas de Epicuro y de otros pensadores antiguos. Muchos otros siguen cerrados, esperando una técnica que no los toque.
La idea: quemar papiros nuevos para entrenar a la máquina
La técnica que se usa hoy es la tomografía de rayos X: se escanea el rollo cerrado, se reconstruye digitalmente su forma y se intenta «desenrollarlo» en el ordenador. El paso difícil es distinguir la tinta del papiro, porque ambos son carbono y apenas contrastan.
Ahí entra la inteligencia artificial, entrenada para reconocer las huellas mínimas que deja la tinta. Pero entrenar un algoritmo exige algo que no existía: ejemplos con la respuesta conocida. Nadie sabe qué pone en un rollo cerrado, así que no había forma de comprobar si el sistema acertaba.
La solución del equipo fue tan simple como ingeniosa: fabricar el problema desde cero. Escribieron un texto conocido sobre láminas de papiro egipcio moderno y lo quemaron en un horno a temperaturas de entre 400 y 900 °C con poco oxígeno, reproduciendo lo que hizo el Vesubio. Ahora sí tenían un rollo carbonizado del que conocían cada letra.
La pista del plomo
El otro ingrediente es químico. Análisis anteriores habían detectado plomo en la tinta de algunos fragmentos originales de Herculano, probablemente procedente del agua o de los utensilios usados para prepararla.
Ese detalle es una mina: el plomo absorbe los rayos X mucho mejor que el carbono, así que allí donde hay tinta con plomo la señal destaca con nitidez. Por eso el equipo añadió nitrato de plomo a su tinta, en concentraciones parecidas a las de los fragmentos romanos.
Con las réplicas ya carbonizadas lograron leer palabras ocultas —como «the children of»— sin abrir el rollo y sin necesidad de filtros informáticos complejos. Además comprobaron que un escáner portátil de fluorescencia detecta el plomo a partir de unos 25 microgramos por centímetro cuadrado, lo que permitiría cribar rollos antes de escanearlos: saber cuáles son buenos candidatos.
Qué queda fuera de este método
La limitación es evidente y conviene decirla: el truco funciona si la tinta lleva plomo. Los rollos escritos con tinta de carbón tradicional, que son mayoría, siguen siendo mucho más difíciles de leer.
Su utilidad ahí es indirecta pero real: las réplicas proporcionan un banco de pruebas con la solución conocida, con el que afinar los algoritmos antes de aplicarlos a las piezas valiosas. Entrenar con un papiro que uno mismo ha quemado evita arriesgar un original irremplazable.
El año en que un rollo se leyó entero
El trabajo llega en un momento de avances rápidos en este campo. En 2026 se alcanzó un hito: el rollo PHerc. 1667 se convirtió en el primero de Herculano desenrollado virtualmente y leído de principio a fin. Resultó ser un tratado de ética de la escuela estoica.
Todo esto se apoya en un esfuerzo colectivo que combina museos, físicos de sincrotrón e informáticos, y en el que la inteligencia artificial ha pasado de promesa a herramienta de trabajo diario.
Es el mismo patrón que hemos visto en otros campos: la IA no sustituye al investigador, sino que hace posible una tarea que antes era inabordable. Lo contamos también en Evo 2, la IA que predice mutaciones genéticas y en las momias egipcias reveladas por un escáner.
Preguntas frecuentes
¿Qué son los papiros de Herculano?
Una colección de cientos de rollos de papiro que quedaron carbonizados por la erupción del Vesubio en el año 79 y sepultados bajo unos 20 metros de material volcánico. Es la única biblioteca de la Antigüedad clásica conservada.
¿Por qué no se abren y ya está?
Porque la carbonización los volvió extremadamente frágiles: al intentar desenrollarlos se rompen. Por eso se busca leerlos con tomografía de rayos X y reconstrucción digital, sin tocarlos.
¿Qué han hecho exactamente en este estudio?
Fabricar réplicas de papiro, escribirlas con una tinta que contiene plomo, quemarlas en un horno entre 400 y 900 °C y usar ese rollo, cuyo texto conocían, para entrenar y comprobar los algoritmos que leen los originales.
¿Por qué añaden plomo a la tinta?
Porque el plomo absorbe los rayos X mucho mejor que el carbono y hace que la escritura destaque en las tomografías. En algunos fragmentos originales de Herculano ya se había detectado plomo en la tinta.
¿Sirve para todos los rollos?
No. Funciona bien con tintas que contienen plomo. Los rollos escritos con tinta de carbón tradicional siguen siendo mucho más difíciles, aunque las réplicas ayudan a entrenar los algoritmos que se aplicarán a ellos.
Fuentes y verificación
Estudio original: Douglas Seiler y otros, «A model carbonized papyrus scroll opens a novel path to identifying readable scrolls of the Herculaneum Library», PLOS One (2026). Universidad de California en Berkeley y NIST.
Fuentes: Agencia SINC · Infobae · Papiros de Herculano (Wikipedia).