Dos estudios publicados el 9 de septiembre de 2026 en Nature describen el conjunto más completo jamás encontrado de los denisovanos, la humanidad hermana de los neandertales. En la cueva Bianfu, en la provincia china de Yunnan, han aparecido siete fósiles de al menos tres individuos, más de 1.300 herramientas y los restos de los animales que cazaban. Por primera vez, los huesos, los útiles y la comida de este grupo aparecen juntos y datados.

Bandeja de excavación con un molar fósil, tres herramientas de piedra tallada y un hueso con marcas de corte, ante una cuadrícula de cuerdas y una escala métrica en el suelo de una cueva kárstica con estalactitas

Una cueva salvada de una cantera

La historia de Bianfu —"murciélago" en chino— empieza por casualidad. En 2019, un proyecto de restauración ecológica en una cantera abandonada del suroeste de China dejó al descubierto una cueva sepultada y repleta de fósiles. La actividad extractiva de la zona amenazaba el yacimiento, así que los arqueólogos tuvieron que excavar con urgencia. Hicieron bien: hoy el lugar ya es inaccesible.

Lo que sacaron es abrumador. Más de 60.000 fragmentos de hueso, de los que unos 1.600 restos animales se han podido identificar; más de 1.300 herramientas de piedra, además de útiles de hueso; polen fósil y, entre todo ello, cuatro dientes humanos, dos fragmentos de cráneo y un trozo de hueso del brazo. Es el primer hueso del antebrazo denisovano que se conoce.

Fósiles humanos: 4 dientes, 2 fragmentos de cráneo y 1 hueso del antebrazo de al menos 3 individuos.

Antigüedad de los fósiles: entre 167.000 y 134.000 años.

Ocupación de la cueva: de hace unos 190.000 a 70.000 años.

Publicación: dos artículos en Nature, 9 de septiembre de 2026.

Cómo se sabe que eran denisovanos

En el clima cálido y húmedo del sur de China el ADN antiguo apenas sobrevive, así que el equipo recurrió a una herramienta más resistente: las proteínas. La paleogenetista Qiaomei Fu, del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología de la Academia China de Ciencias, analizó el colágeno de los restos. Todas las muestras portaban una variante de colágeno exclusiva de los denisovanos, lo que, en palabras de Fu, cerró la identificación.

La anatomía apuntaba en la misma dirección. El paleontólogo Clément Zanolli reconoció que, en cuanto vio las fotos de los dientes, supuso que "probablemente eran denisovanos". Los escáneres de rayos X de alta resolución confirmaron que los molares encajan con los rasgos de los ejemplares denisovanos conocidos de Laos y del Tíbet. Además, en los 120.000 años de ocupación no aparece rastro de ninguna otra especie humana, de modo que las herramientas se atribuyen a ellos.

El grupo de Fu ya había protagonizado otro hallazgo este año: en mayo publicó en Nature el análisis de proteínas del esmalte de seis Homo erectus chinos de hace unos 400.000 años, con una variante que antes solo se había visto en denisovanos. Bianfu completa esa línea de trabajo con algo que el genoma no puede dar: contexto.

Cazadores de ciervos en un bosque de coníferas

El segundo estudio se centra en cómo se ganaban la vida. Los huesos de animales tienen marcas de corte y raspado: los denisovanos cazaban sobre todo ciervos y otros rumiantes, también búfalos de agua, y los llevaban a la cueva o los procesaban allí para aprovechar "carne, médula y grasa", según el arqueólogo Bo Li, de la Universidad de Wollongong (Australia). Otras huellas indican que trabajaban las pieles.

EvidenciaQué indica
Huesos con marcas de corteCaza y despiece de ciervos, rumiantes y búfalos de agua
Marcas de raspadoAprovechamiento de grasa y procesado de pieles
Herramientas de piedra y huesoUna tecnología de caza de complejidad similar a la neandertal
Polen fósilUn entorno forestal o de bosque-estepa dominado por coníferas

El polen y la fauna dibujan un paisaje de bosque dominado por coníferas, un entorno relativamente estable. La sofisticación de sus herramientas de caza recuerda a la de los neandertales. "Se adaptaron a su entorno. Cazaban cosas distintas de maneras distintas", resume el paleoantropólogo Bence Viola, de la Universidad de Toronto, para quien el yacimiento ofrece "una imagen mucho más completa" de su subsistencia.

Por qué los denisovanos eran un enigma

Los denisovanos son una rareza en la ciencia: los conocimos primero por su genoma y solo después por sus huesos. En 2010, el ADN de un diminuto hueso de dedo hallado en la cueva de Denísova, en Siberia, reveló un linaje humano desconocido, pariente de los neandertales, que se cruzó con nuestra especie. Parte de esa herencia pervive hoy en poblaciones del sudeste asiático y Oceanía.

Desde entonces solo han aparecido restos sueltos en unos pocos puntos de Asia —el Tíbet, Laos, Taiwán, el noreste de China—, casi siempre sin herramientas ni contexto. Con Bianfu, el recuento total supera los 20 fósiles, y se trata de la colección más rica fuera de Siberia. El paleoantropólogo español Antonio Rosas, del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), subraya que los trabajos aportan información nueva "no solo sobre fósiles y anatomía evolutiva, sino también sobre su uso y producción de herramientas de piedra y sus prácticas de caza".

Lo que todavía no sabemos

Importante: la identificación se basa en proteínas y morfología dental, no en ADN. Es un método sólido y ya validado en otros denisovanos, pero ofrece menos resolución que un genoma: no permite, por ejemplo, saber cómo se relacionan estos individuos con los de Siberia o el Tíbet.

Siguen abiertas preguntas de fondo: qué aspecto tenían exactamente, cómo de extensa era su área de distribución y cuándo y dónde se cruzaron con Homo sapiens. Tampoco se sabe qué pasó al final de la ocupación, hace unos 70.000 años. Lo que sí deja Bianfu es un dato difícil de discutir: durante más de cien milenios, un grupo humano distinto del nuestro vivió, cazó y fabricó herramientas en el mismo rincón de Asia.

Preguntas frecuentes sobre los denisovanos de la cueva Bianfu

❓ ¿Quiénes eran los denisovanos?

Un grupo humano extinto, emparentado con los neandertales, que se identificó en 2010 a partir del ADN de un hueso de dedo hallado en la cueva de Denísova, en Siberia. Se cruzaron con Homo sapiens y parte de su herencia genética pervive hoy, sobre todo en poblaciones del sudeste asiático y Oceanía.

❓ ¿Qué se ha encontrado en la cueva Bianfu?

Cuatro dientes, dos fragmentos de cráneo y un hueso del antebrazo de al menos tres denisovanos que vivieron hace entre 167.000 y 134.000 años, junto con más de 1.300 herramientas de piedra y hueso y miles de restos de animales con marcas de despiece.

❓ ¿Cómo se sabe que los fósiles son denisovanos si no hay ADN?

Por las proteínas. Todas las muestras contienen una variante de colágeno exclusiva de los denisovanos. Además, la forma de los dientes, estudiada con escáneres de rayos X de alta resolución, coincide con la de otros ejemplares denisovanos de Laos y el Tíbet.

❓ ¿Qué cazaban los denisovanos de Bianfu?

Sobre todo ciervos y otros rumiantes, además de búfalos de agua. Los huesos muestran marcas de corte y raspado que indican que llevaban las presas a la cueva o las procesaban allí para aprovechar carne, médula y grasa, y que también trabajaban las pieles.

❓ ¿Por qué es importante este hallazgo?

Porque hasta ahora de los denisovanos se conocía casi solo su genoma y un puñado de huesos sueltos. Bianfu aporta por primera vez fósiles, herramientas y restos de comida en un mismo contexto datado, lo que permite reconstruir cómo vivían, qué cazaban y en qué ambiente.


Fuentes y verificación

Publicado: 10 de septiembre de 2026 · Estudios originales: dos artículos en Nature publicados el 9 de septiembre de 2026, uno de análisis paleoproteómico de los fósiles y otro sobre las estrategias de subsistencia en la cueva Bianfu.

Fuentes: Science News — nuevos fósiles denisovanos en China · ABC News (Australia) — herramientas y huesos denisovanos · Gizmodo — el registro denisovano más completo · CNN — fósiles de Bianfu · Nature — proteínas del esmalte de Homo erectus (mayo de 2026).

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