En 2026 se cumplen 170 años del descubrimiento de la mauveína, el primer tinte sintético que se fabricó a escala industrial. Lo obtuvo por accidente en 1856 William Henry Perkin, un estudiante londinense de 18 años que intentaba sintetizar quinina contra la malaria. De aquel residuo púrpura nació la industria de los colorantes y, con ella, buena parte de la química y la farmacia actuales.

Frasco antiguo de vidrio con tinte malva junto a una tela de seda malva sobre terciopelo, iluminados en una vitrina de museo

En breve

  • Qué se cumple: 170 años del descubrimiento de la mauveína (1856-2026).
  • Quién: William Henry Perkin, estudiante de 18 años, en el laboratorio de su casa de Londres.
  • Qué cambió: demostró que del alquitrán de hulla podían salir productos de lujo; nació la industria química orgánica.
  • Qué queda: una reacción y dos premios con su nombre, y muestras originales conservadas en museos.

Un accidente en Semana Santa de 1856

William Henry Perkin trabajaba como ayudante de August Wilhelm von Hofmann en el Royal College of Chemistry de Londres. Hofmann soñaba con fabricar quinina en el laboratorio: era el único remedio eficaz contra la malaria y dependía de la corteza de un árbol sudamericano.

En las vacaciones de Semana Santa, en el laboratorio que se había montado en casa, Perkin oxidó anilina con dicromato potásico. En lugar de quinina obtuvo un sólido negro. Al tratarlo con alcohol, la disolución se volvió de un púrpura intenso. Probó a teñir seda con ella y el color aguantó.

De la patente a la fábrica en un año

En agosto de 1856 Perkin patentó el colorante. Un año después, con el dinero de su padre y la ayuda de su hermano, abrió una fábrica en Greenford. Tuvo que inventar casi todo: cómo producir anilina en grandes cantidades a partir del alquitrán de hulla y cómo fijar el color en el algodón.

El tintorero escocés Robert Pullar le ayudó a llevar el tinte a la industria textil. La moda hizo el resto: la emperatriz Eugenia de Francia y la reina Victoria lucieron tonos malva y el color se convirtió en tendencia.

Lo que cambió aquel púrpura

La mauveína demostró que un desecho industrial podía convertirse en un producto de lujo gracias a la química. En pocos años aparecieron nuevos colorantes sintéticos, más brillantes y baratos, y hacia 1870 la mauveína ya había perdido protagonismo.

Pero el camino estaba abierto. En la década de 1860 nacieron en Alemania Bayer, Hoechst y BASF, empresas de colorantes que acabarían fabricando medicamentos. La historia continúa en de los tintes a los fármacos.

Un misterio químico que duró 138 años

Durante más de un siglo nadie supo con exactitud qué había fabricado Perkin. En 1994, los químicos Otto Meth-Cohn y Mandy Smith demostraron que la mauveína no es un compuesto, sino una mezcla de sales de fenazinio, sobre todo las llamadas mauveína A y B.

La explicación del accidente estaba en las impurezas: la anilina de Perkin contenía toluidinas, y sin ellas el colorante no se habría formado. Análisis posteriores identificaron nuevos componentes en 2007 y 2008, y en 2015 se publicó su primera estructura cristalina. Lo contamos en detalle en mauveína.

Por qué no fue solo cuestión de suerte

Es tentador resumir la historia como un golpe de fortuna, pero eso deja fuera lo esencial. Muchos químicos de la época obtenían mezclas oscuras al oxidar anilina y las tiraban. Perkin hizo tres cosas que nadie había hecho: reconocer el valor de aquel residuo, protegerlo con una patente en cuestión de meses y llevarlo a la industria.

Después vino lo difícil. Tuvo que producir anilina en cantidades industriales, convencer a unos tintoreros escépticos, diseñar un mordiente que fijara el color al algodón y sostener el negocio frente a los colorantes que llegaban después. El accidente duró unos días; el trabajo que lo convirtió en industria, casi veinte años.

Qué queda 170 años después

  • Un nombre en la química: la reacción de Perkin, que Perkin desarrolló en 1868, sigue en los libros de texto.
  • Un premio: la Medalla Perkin, creada en 1906, distingue cada año la innovación en química aplicada. En 2026 la recibió Jennifer Doudna, codescubridora de la herramienta de edición genética CRISPR.
  • Un color académico: el Imperial College de Londres, heredero del centro donde estudió Perkin, usa el púrpura en su vestimenta académica.
  • Muestras históricas: telas y frascos originales de mauveína se conservan en museos y siguen analizándose con técnicas modernas.
  • Un medio de ciencia: este medio, Perkin, lleva su nombre en homenaje a aquel hallazgo.

Preguntas frecuentes sobre el aniversario de la mauveína

¿Cuándo se descubrió la mauveína?

En la Semana Santa de 1856. William Henry Perkin la obtuvo en el laboratorio de su casa en Londres y la patentó en agosto de ese año, por lo que en 2026 se cumplen 170 años.

¿Quién descubrió la mauveína?

William Henry Perkin, un estudiante británico de 18 años que trabajaba como ayudante del químico August Wilhelm von Hofmann en el Royal College of Chemistry de Londres.

¿Fue la mauveína el primer tinte sintético?

Fue el primer tinte sintético que se fabricó y comercializó a escala industrial con éxito. Antes se había empleado de forma limitada el ácido pícrico para teñir, pero la mauveína fue la que dio origen a la industria de los colorantes.

¿Por qué se descubrió por accidente?

Porque Perkin buscaba sintetizar quinina contra la malaria. Al oxidar anilina impura obtuvo un residuo negro del que extrajo un colorante púrpura. Las impurezas de toluidina fueron imprescindibles para que se formara.

¿Se sigue usando la mauveína?

No como tinte comercial. Hacia 1870 ya la habían sustituido colorantes sintéticos más brillantes y baratos. Hoy interesa sobre todo a historiadores y químicos que analizan muestras originales.


Fuentes y verificación

Publicado: 15 de septiembre de 2026, con motivo del 170.º aniversario del descubrimiento (1856).

Fuentes: Science History Institute · William Henry Perkin (Wikipedia) · Mauveine (Wikipedia) · ChemistryViews · Perkin Medal (Wikipedia).