Dos años después de la dana de Valencia del 29 de octubre de 2024, cuatro estudios del CSIC miden su huella: la contaminación fecal de la Albufera seguía alta seis meses después, los lodos superaban más de 500 veces los umbrales de riesgo ecológico y los partos prematuros aumentaron en las zonas afectadas.

Recreación de un barranco de la huerta valenciana con barro seco agrietado y restos arrastrados por la riada, junto a una investigadora tomando muestras

En breve

  • Agua: los indicadores de contaminación fecal de la Albufera se dispararon tras la riada y varios seguían por encima de lo normal medio año después.
  • Lodos: pesticidas y plastificantes daban un riesgo ecológico más de 500 veces superior a los umbrales; el polvo no supuso un riesgo tóxico añadido al respirarlo.
  • Microplásticos: el polvo contenía el doble por gramo que el barro, en partículas más pequeñas y fáciles de inhalar.
  • Salud: vivir la riada en el último trimestre de embarazo elevó el riesgo de parto prematuro un 36 %, de 1 de cada 18 a 1 de cada 13 nacimientos.

¿Qué ocurrió en la dana de Valencia?

El 29 de octubre de 2024, una depresión aislada en niveles altos (dana) descargó lluvias torrenciales que desbordaron barrancos y ramblas de la provincia de Valencia y causaron la peor catástrofe natural de la España reciente, con más de 220 muertos. Las comarcas de L'Horta Sud y municipios como Utiel, Chiva, Cheste y Algemesí quedaron arrasados.

La riada no solo destruyó casas, coches y negocios: arrastró y mezcló en cuestión de horas aguas residuales, combustibles, plásticos, pesticidas y sedimentos. Dejó unas 800.000 toneladas de lodos en calles, garajes y bajos. Un día después, el CSIC activó su Grupo de Asesoramiento en Desastres y Emergencias, que movilizó a unas 200 personas de una treintena de centros, y envió dos buques oceanográficos del Instituto Español de Oceanografía, el Ramón Margalef y el Francisco de Paula Navarro, a estudiar los fondos marinos.

Cuatro de los trabajos científicos surgidos de esa movilización, publicados a lo largo de 2026, permiten ahora medir con datos qué dejó la dana en el agua, el barro, el aire y la salud de las personas.

La dana, en datos

Fecha: 29 de octubre de 2024.

Lodos generados: unas 800.000 toneladas.

Respuesta del CSIC: unas 200 personas de unos 30 centros y dos buques oceanográficos.

Lodos frente a umbrales ecológicos: riesgo más de 500 veces superior.

Partos prematuros: +36 % de riesgo con exposición en el último trimestre.

Estudios: CEBAS, IATA, IDAEA, IPP e IGME, del CSIC, con otras instituciones.

¿Cómo afectó al agua de la Albufera?

Disparó la contaminación fecal, que tardó meses en remitir. Un equipo dirigido por Ana Allende, del CEBAS-CSIC, con el IATA-CSIC y otros centros, analizó el agua y los sedimentos del Parque Natural de la Albufera y de los barrancos del Poyo y Picassent, por donde bajó buena parte de la riada.

Tras la dana se dispararon los indicadores de contaminación fecal: la bacteria E. coli, los virus entéricos y los colifagos, virus que infectan bacterias intestinales. «Aunque los niveles de contaminación disminuyeron con el tiempo, varios indicadores seguían siendo más altos de lo normal medio año después», explica Allende. La contaminación química general fue de baja a moderada, con puntos de acumulación cerca de la rambla del Poyo, bajo influencia urbana y agrícola.

La conclusión del estudio, publicado en Journal of Hazardous Materials, es que los humedales mediterráneos son especialmente vulnerables a estos episodios y que analizar solo el agua no basta: los sedimentos actúan como reservorios de contaminantes.

¿Eran peligrosos los lodos y el polvo?

Para el medio ambiente, sí; para la salud por inhalación del polvo, no se detectó un riesgo tóxico añadido. El equipo de Ethel Eljarrat, del IDAEA-CSIC, analizó en muestras de noviembre de 2024 cuatro familias de contaminantes orgánicos: pesticidas (actuales y prohibidos), plastificantes, retardantes de llama halogenados y cloroparafinas.

En los lodos, el riesgo ambiental superó en más de 500 veces los umbrales de seguridad ecológica, sobre todo por pesticidas y plastificantes, con consecuencias para los suelos y la biodiversidad. En el polvo, en cambio, los aditivos plásticos aparecían en niveles comparables a los del aire interior de casas, escuelas u oficinas, sin peligro tóxico añadido por inhalación. «Estos hallazgos subrayan el papel de los eventos climáticos extremos como vectores de contaminación química difusa», señala Eljarrat.

¿Qué microplásticos y microbios dejó la riada?

El polvo acumuló más microplásticos y el barro, más microbios potencialmente patógenos. Un estudio del IATA-CSIC dirigido por María José Fabra, publicado en Environmental Pollution, comparó sedimentos y polvo de varios municipios afectados.

MuestraMicroplásticosMicrobios
PolvoEl doble por gramo que el barro, en partículas más pequeñas y fáciles de inhalarContaminación microbiológica baja
Barro (sedimentos)La mitad por gramo que el polvoMás microorganismos potencialmente patógenos: Salmonella, E. coli y virus entéricos humanos

«Las inundaciones no solo desplazan contaminantes, sino que también pueden redistribuirlos entre distintos compartimentos ambientales», resume Fabra. Cuando el barro se seca y se convierte en polvo, cambian las vías por las que las personas pueden exponerse a lo que arrastró la riada.

¿Aumentaron los partos prematuros?

Sí: haber vivido la dana en el último trimestre del embarazo aumentó un 36 % el riesgo de parto prematuro. El Instituto de Políticas y Bienes Públicos (IPP-CSIC), en un trabajo coliderado por Leire Salazar y publicado en Social Science & Medicine, analizó 11.948 nacimientos en la Comunitat Valenciana en noviembre y diciembre de 2023 y 2024, con datos del Instituto Nacional de Estadística, y comparó municipios afectados y no afectados.

La exposición en el último trimestre elevó en 2 puntos porcentuales la probabilidad de parto prematuro, sobre una tasa de partida del 5,5 %: pasar de 1 de cada 18 nacimientos a 1 de cada 13. En los municipios con daños más graves, el aumento llegó a 4,2 puntos, hasta 1 de cada 10. Las autoras apuntan al estrés materno como posible causa, aunque el estudio no lo mide directamente. «Es necesario incorporar la salud materna a los planes de prevención y respuesta ante desastres naturales», defiende Salazar.

¿Qué lecciones dejan estos estudios?

Que una inundación extrema es también una emergencia ambiental y sanitaria que dura meses. Los cuatro trabajos coinciden en la necesidad de reforzar el saneamiento, la depuración y la gestión de inundaciones, de vigilar los sedimentos además del agua y de proteger a los grupos vulnerables, como las embarazadas.

Con episodios de lluvia extrema cada vez más intensos en el Mediterráneo, anticiparlos importa tanto como entender sus efectos, un campo en el que la inteligencia artificial empieza a mejorar la previsión de fenómenos extremos con semanas de antelación. La respuesta a la dana muestra también el papel de la ciencia pública en una emergencia: centros de toda España del CSIC trabajaron sobre el terreno, y los mismos buques del IEO que estudiaron los fondos tras la riada son los que, por ejemplo, han permitido descubrir nuevas especies de gusanos en aguas españolas.

Preguntas frecuentes

¿Qué contaminación dejó la dana de Valencia?

Según cuatro estudios del CSIC, la riada disparó la contaminación fecal en la Albufera, dejó lodos con un riesgo ecológico más de 500 veces superior a los umbrales por pesticidas y plastificantes, y redistribuyó microplásticos y microbios entre el barro y el polvo.

¿Era peligroso respirar el polvo de la dana?

El estudio del IDAEA-CSIC encontró aditivos plásticos en el polvo en niveles comparables a los del aire interior de casas u oficinas, sin un riesgo tóxico añadido por inhalación. El polvo sí contenía el doble de microplásticos por gramo que el barro.

¿Cómo afectó la dana a la Albufera?

Aumentaron los indicadores de contaminación fecal, como E. coli y virus entéricos, y varios seguían por encima de lo normal seis meses después. La contaminación química fue de baja a moderada, con puntos de acumulación cerca de la rambla del Poyo.

¿La dana aumentó los partos prematuros?

Sí. Vivir la riada en el último trimestre del embarazo aumentó un 36 % el riesgo de parto prematuro, de 1 de cada 18 a 1 de cada 13 nacimientos, y más en los municipios con daños graves.

¿Cuándo fue la dana de Valencia?

El 29 de octubre de 2024. Las lluvias torrenciales desbordaron barrancos y ramblas de la provincia de Valencia y causaron más de 220 muertos.


Fuentes y verificación

Publicado: 30 de octubre de 2026 · Hecho: cuatro estudios de campo y epidemiológicos del CSIC publicados en 2026, difundidos con motivo del segundo aniversario de la dana (29 de octubre de 2026).

Fuentes: Allende et al., Journal of Hazardous Materials (DOI: 10.1016/j.jhazmat.2026.143830) · Eljarrat et al., Integrated Environmental Assessment and Management (DOI: 10.1093/inteam/vjag110) · Fabra et al., Environmental Pollution (DOI: 10.1016/j.envpol.2026.127934) · Salazar et al., Social Science & Medicine (DOI: 10.1016/j.socscimed.2026.119828) · EcoAvant, con información del CSIC (30 de octubre de 2026). La cifra de víctimas mortales corresponde al balance oficial de la provincia de Valencia.