Ante una campaña de incendios especialmente virulenta, una tecnología gana protagonismo en los cielos españoles: el retardante líquido, conocido popularmente como "agua roja". No apaga el fuego como el agua: lo frena por delante. Te contamos de qué está hecho, cómo actúa, por qué es rojo y qué límites tiene.

Avión lanzando 'agua roja' retardante sobre un incendio forestal

De qué está hecha el 'agua roja'

Pese a su nombre, el "agua roja" es mucho más que agua teñida. Se trata de un retardante químico compuesto por sales de fosfato o sulfato de amonio disueltas en agua, a las que se añade un espesante (una goma o arcilla que ayuda a que se adhiera), un anticorrosivo para proteger los depósitos y las aeronaves, y un colorante a base de óxido de hierro que le da su tono característico. En esa mezcla, el agua apenas contribuye al efecto retardante: actúa sobre todo como vehículo para llevar los productos químicos hasta la vegetación.

Cómo funciona: no apaga, previene

Aquí está la clave que sorprende a mucha gente: el retardante no se lanza sobre las llamas para extinguirlas, sino por delante del fuego, en un ataque indirecto. Al empapar la vegetación, forma una película que impide que los gases inflamables entren en combustión. Dicho de otro modo, corta uno de los vértices del "triángulo del fuego" (combustible, oxígeno y calor): cuando la llama llega a la zona tratada, no encuentra material que arda con facilidad.

Federico Grillo, portavoz del Colegio de Ingenieros Forestales, lo resume así: la zona empapada "queda pegajosa, de manera que cuando llega la llama no es capaz de quemarla". Y hay una ventaja añadida: aunque el agua se evapore, los compuestos químicos siguen actuando, por lo que su efecto protector se prolonga en el tiempo.

Por qué es de color rojo

El llamativo tono rojizo no es decorativo. Procede de un pigmento de hierro y cumple una función operativa: permite a los pilotos y a los equipos de tierra identificar desde el aire qué franjas ya están tratadas, evitando descargas repetidas sobre la misma zona y ayudando a trazar líneas de defensa. Con el paso de los días, el color se va atenuando por la exposición al sol y la evaporación.

Ventajas e inconvenientes

La principal virtud del retardante es su durabilidad: se mantiene adherido a la vegetación de forma estable y solo "reacciona" en presencia de las altas temperaturas del fuego. Eso lo convierte en una buena herramienta preventiva, para proteger zonas estratégicas o crear cortafuegos químicos por delante del avance de las llamas.

El reverso son el coste y la logística. Su uso exige planificación, formación y medios: se estima que una descarga de unos 1.000 litros puede costar entre 600 y 1.000 euros, y requiere aviones y bases preparadas para su carga. Por eso no sustituye al agua o a las espumas, sino que se combina con ellas: mientras las espumas mejoran la capacidad de extinción del agua, los retardantes actúan impidiendo que el fuego se genere o se propague.

¿Y el impacto ambiental?

Los retardantes de uso forestal se formulan para ser biodegradables y relativamente inocuos para la vegetación. Sin embargo, por su contenido en fosfatos y sulfatos, no son inofensivos en cualquier contexto: conviene evitar descargarlos cerca de cursos de agua, embalses o fuentes de agua potable, ya que en medios acuáticos pueden favorecer procesos de contaminación como la proliferación de algas. Es uno de los motivos por los que su aplicación se planifica cuidadosamente.

Una herramienta cada vez más usada en España

El interés por el "agua roja" ha crecido al calor de unas campañas de incendios extremas: los fuegos recientes se cuentan entre los más graves de la historia del país, con decenas de miles de hectáreas calcinadas en distintas comunidades. Buena parte del retardante que se usa en el mundo procede, además, de una empresa asturiana que es referente internacional en su producción.

Los expertos insisten en un matiz importante: no existe una "bala de plata" contra los incendios. Como recuerda el sector, "no hay ninguna solución que sea definitiva; cada herramienta tiene sus ventajas e inconvenientes", y es la combinación de medios —agua, espumas, retardantes, medios aéreos y terrestres— la que marca la diferencia. En ese abanico, el "agua roja" se consolida como una pieza más, especialmente valiosa para anticiparse al fuego antes de que llegue.


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