Un equipo internacional liderado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) ha detectado que los anillos de Cariclo, un pequeño cuerpo helado que orbita entre Saturno y Urano, han cambiado en los últimos años. Las observaciones, hechas con el telescopio espacial James Webb y publicadas en Science Advances, muestran que el anillo interior se ha vuelto más denso y el exterior, más tenue.

Ilustración del pequeño cuerpo helado Cariclo rodeado por dos finos anillos, con el Sol lejano al fondo

En breve

  • Qué se ha visto: los dos anillos de Cariclo han cambiado en sentidos opuestos: el interior bloquea más luz y el exterior, menos.
  • Cómo: midiendo la sombra de una estrella tapada por Cariclo, una técnica llamada ocultación estelar, con el telescopio James Webb.
  • Quién: equipo internacional liderado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), en Granada.
  • Cautela: parte del cambio podría deberse a los distintos filtros usados en cada observación.

Qué es Cariclo y por qué es raro

Cariclo mide unos 250 kilómetros y pertenece a una familia de cuerpos llamada centauros, que orbitan entre los planetas gigantes. Se encuentra a casi 17 veces la distancia que separa la Tierra del Sol.

Su fama viene de 2013, cuando se descubrió que tenía anillos. Fue una sorpresa mayúscula: hasta entonces solo se conocían anillos alrededor de los cuatro planetas gigantes. Que un objeto tan pequeño, con una gravedad ínfima, pudiera mantener un sistema de anillos estable obligó a repensar cómo se forman.

Cómo se miden unos anillos que no se ven

Los anillos de Cariclo son demasiado finos y están demasiado lejos para fotografiarlos. Se estudian con una técnica indirecta y muy elegante: la ocultación estelar.

Consiste en esperar a que el cuerpo pase justo por delante de una estrella lejana y medir, con gran precisión, cómo cae el brillo de esa estrella. Si además tiene anillos, la luz parpadea de forma característica antes y después del cuerpo principal. De la duración y profundidad de esos parpadeos se deducen la anchura de cada anillo, su distancia y cuánta luz bloquean, es decir, su opacidad.

La observación clave se hizo el 18 de octubre de 2022 con el James Webb, cuya sensibilidad permite registrar esos cambios de brillo con un detalle inalcanzable desde tierra.

Dos anillos que evolucionan en sentidos opuestos

Al comparar estos datos con ocultaciones anteriores aparece el resultado inesperado: los dos anillos, conocidos como C1R (interior) y C2R (exterior), no han cambiado igual.

AnilloQué se observa ahora
C1R (interior)Señal más intensa: bloquea más luz, es más opaco
C2R (exterior)Señal mucho más débil: se ha vuelto más tenue

«Nuestros resultados nos obligan a replantearnos cómo se forman, cómo evolucionan y qué mecanismos mantienen su estabilidad», resume Pablo Santos-Sanz, investigador del IAA-CSIC y autor principal del trabajo, en el que participan también equipos de Brasil, Francia, Hungría y Estados Unidos.

Dos explicaciones posibles

El propio estudio plantea que lo observado puede deberse a dos cosas, o a una mezcla de ambas:

  • Una evolución real de los anillos. El material podría estar redistribuyéndose: partículas que migran, se agrupan o se dispersan, quizá por la influencia de un satélite pequeño aún no detectado.
  • Un efecto de la propia medida. Las observaciones no se hicieron con los mismos filtros ni en las mismas longitudes de onda, y eso puede alterar la señal registrada sin que los anillos hayan cambiado.

Distinguir entre ambas posibilidades exige repetir la observación en futuras ocultaciones, a ser posible con los mismos instrumentos y filtros. Es una limitación honesta que los autores reconocen y que conviene tener presente antes de dar por hecho que los anillos se están transformando.

Por qué importa un anillo diminuto

Los sistemas de anillos son laboratorios naturales. En ellos se ven, a pequeña escala y en tiempo humano, los mismos procesos que moldearon los discos de gas y polvo de los que nacieron los planetas: colisiones, resonancias, acumulación de material.

Que un cuerpo de 250 kilómetros conserve anillos, y que además cambien, aporta datos sobre cuánto duran estas estructuras y qué las mantiene unidas. También sugiere que podría haber más anillos por descubrir en otros cuerpos pequeños del sistema solar exterior.

Ciencia española en la primera línea

El trabajo lo lidera el Instituto de Astrofísica de Andalucía, un centro del CSIC con sede en Granada que se ha especializado en esta técnica y que ya participó en el descubrimiento de los anillos en 2013. Firman también, entre otros, el investigador Yücel Kilic.

Es un buen ejemplo de un patrón frecuente en la astronomía española: instrumentos internacionales, campañas coordinadas y grupos locales especializados. Lo contamos en qué es el CSIC y cómo funciona la ciencia pública.

Preguntas frecuentes

¿Qué es Cariclo?

Un cuerpo helado de unos 250 kilómetros que orbita entre Saturno y Urano. Pertenece al grupo de los centauros y en 2013 se descubrió que tiene anillos, algo inesperado en un objeto tan pequeño.

¿Qué ha cambiado en sus anillos?

El anillo interior, C1R, bloquea ahora más luz, y el exterior, C2R, se ha vuelto bastante más tenue. Son cambios opuestos, detectados al comparar la observación del James Webb con ocultaciones anteriores.

¿Cómo se observan unos anillos tan pequeños?

Con ocultaciones estelares: se mide cómo cae el brillo de una estrella cuando Cariclo y sus anillos pasan por delante. De ese parpadeo se deducen la anchura, la distancia y la opacidad de cada anillo.

¿Es seguro que los anillos han cambiado?

No del todo. Los autores advierten de que parte de la diferencia podría deberse a que las observaciones se hicieron con filtros distintos. Harán falta nuevas ocultaciones para confirmarlo.

¿Quién ha hecho el estudio?

Un equipo internacional liderado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), en Granada, con participación de Brasil, Francia, Hungría y Estados Unidos. Se publica en Science Advances.


Fuentes y verificación

Estudio original: Science Advances, vol. 12, n.º 37 (2026), DOI 10.1126/sciadv.aeh4794. Observación del telescopio espacial James Webb durante la ocultación estelar del 18 de octubre de 2022. Liderado por el IAA-CSIC.

Fuentes: Nota de prensa (ScienceDaily) · Phys.org · Observatorio de París · Anillos de Cariclo (Wikipedia).