Un equipo de Geociencias Barcelona (GEO3BCN-CSIC) ha desarrollado REFTION, un método que usa las vibraciones del tráfico, los trenes o la maquinaria industrial para vigilar el subsuelo de forma continua y sin perforar. Lo ha probado con éxito en una balsa de residuos de la mina de Riotinto (Huelva). El trabajo se publicó el 5 de octubre de 2026 en Geophysical Research Letters.
En breve
- Qué es: una técnica que convierte el «ruido» sísmico de la actividad humana en una señal útil para detectar cambios bajo tierra.
- La novedad: compara a la vez la zona vigilada con un punto estable de referencia, de modo que las variaciones de las máquinas no confunden la medida.
- Dónde se ha probado: en la presa de residuos mineros de Aguzadera, en Riotinto, con 30 estaciones sísmicas.
- Para qué servirá: balsas mineras, túneles, geotermia, almacenes subterráneos de gas e infraestructuras urbanas. Tiene patente española.
El problema: un ruido que cambia sin parar
El suelo vibra constantemente. El oleaje, el viento, los coches, los trenes y las fábricas generan ondas sísmicas muy débiles que los sismólogos llaman ruido sísmico ambiental. Desde hace dos décadas se sabe que ese ruido se puede aprovechar: las ondas atraviesan el terreno y, si este cambia —se llena de agua, se compacta, se agrieta—, viajan a otra velocidad.
La técnica habitual, la interferometría de ruido sísmico, compara las señales de hoy con las de días o meses anteriores. Funciona bien cuando la fuente del ruido es estable, como el oleaje. Pero en una ciudad o en una industria las fuentes cambian continuamente: una máquina se enciende, otra se apaga, el tráfico varía.
«El reto es distinguir si una variación en las señales procede de un cambio real en el subsuelo o de la máquina que genera las vibraciones», resume Pilar Sánchez-Pastor, investigadora de GEO3BCN-CSIC y primera autora del estudio.
Cómo funciona REFTION
La solución de REFTION es cambiar la comparación en el tiempo por una comparación en el espacio. En lugar de enfrentar la señal de hoy con la de ayer, compara en el mismo instante lo que registran los sensores de la zona que se quiere vigilar con lo que registran en un punto cercano que se considera estable.
Sánchez-Pastor lo explica con una analogía óptica: «Las vibraciones sísmicas cumplen el papel de la fuente de iluminación, mientras que las señales registradas proporcionan una imagen indirecta del terreno que han atravesado». Si la «luz» cambia, cambia para los dos puntos a la vez, y la diferencia entre ambos solo puede deberse al terreno.
«La clave es que la zona que queremos monitorizar y la referencia se observan al mismo tiempo, bajo las mismas condiciones de iluminación sísmica. Así podemos reducir la influencia de los cambios en las fuentes de vibración», añade. Repetir esa comparación de forma continua permite seguir la evolución del subsuelo día a día.
REFTION, en tres pasos
1. Se instalan sismómetros en la zona que se quiere vigilar y en un punto de referencia estable.
2. Ambos registran a la vez las vibraciones de las máquinas o el tráfico cercanos.
3. Se comparan las dos señales: lo que difiere entre ellas revela cambios en el terreno, no en la fuente del ruido.
La prueba en la mina de Riotinto
El equipo eligió un escenario difícil a propósito: la mina de Riotinto, en Huelva, una de las mayores explotaciones de cobre a cielo abierto de Europa, llena de fuentes de ruido industrial. Allí instaló una red de 30 estaciones sísmicas a lo largo de Vaguada Norte, uno de los muros de la presa de residuos mineros de Aguzadera. Las trituradoras de roca de la mina hicieron de «linterna».
REFTION detectó pequeños cambios en el interior del muro asociados a su recrecimiento y al depósito posterior de residuos. «Los resultados fueron consistentes con medidas independientes realizadas mediante prismas geodésicos y piezómetros», los instrumentos convencionales que miden deformaciones y presión de agua, señala la investigadora.
El trabajo forma parte del proyecto STONE, una colaboración público-privada entre GEO3BCN-CSIC y la compañía Atalaya Mining, que explota el yacimiento. Entre los firmantes figuran también Martin Schimmel, Jordi Díaz y otros investigadores del centro barcelonés.
Por qué importa vigilar las balsas mineras
Las balsas de residuos son uno de los puntos más delicados de cualquier mina: acumulan millones de metros cúbicos de lodos tras muros de tierra que se van elevando con los años. Si el muro falla, las consecuencias son graves. España lo sabe bien: el 25 de abril de 1998, la rotura de la balsa de Aznalcóllar (Sevilla) vertió lodos tóxicos a lo largo del río Guadiamar, a las puertas de Doñana, en uno de los mayores desastres ambientales del país.
Los sistemas actuales miden en puntos concretos. Una técnica que observe todo el volumen del muro de forma continua, sin perforarlo y aprovechando vibraciones que ya existen, permitiría detectar antes las señales de alarma y con menor coste.
Aplicaciones y siguientes pasos
Los autores creen que el método sirve mucho más allá de la minería: túneles, campos geotérmicos, almacenes subterráneos de gas, instalaciones industriales y entornos urbanos, donde el metro o el tráfico ofrecen una fuente de vibración permanente. «REFTION convierte una de las principales dificultades de los entornos industriales y urbanos, la presencia de fuentes de vibración complejas y variables, en una oportunidad para observar el subsuelo de forma no invasiva», concluye Sánchez-Pastor.
La técnica cuenta ya con patente concedida en España y una solicitud europea en evaluación, con vistas a transferirla a los sectores de la minería, la construcción, la energía y las infraestructuras. De momento se ha validado en un único emplazamiento, por lo que el siguiente paso es comprobar su rendimiento en otros terrenos. Es un ejemplo más de la ciencia aplicada que sale de la investigación pública española, en la línea de otras innovaciones que hemos contado, como los sensores para la ganadería de precisión o las energías renovables, donde la geotermia podría beneficiarse de este tipo de vigilancia.
Preguntas frecuentes
¿Qué es REFTION?
Un método desarrollado por Geociencias Barcelona (GEO3BCN-CSIC) que aprovecha las vibraciones generadas por la actividad humana, como máquinas o tráfico, para vigilar de forma continua y no invasiva lo que ocurre en el subsuelo.
¿En qué se diferencia de otras técnicas de ruido sísmico?
En que no compara las señales actuales con las del pasado, sino que compara en el mismo momento la zona vigilada con un punto de referencia estable. Así evita que los cambios en las máquinas se confundan con cambios en el terreno.
¿Dónde se ha probado?
En la presa de residuos mineros de Aguzadera, en la mina de Riotinto (Huelva), con una red de 30 estaciones sísmicas y las trituradoras de roca como fuente de vibración.
¿Para qué puede servir?
Para vigilar balsas y muros mineros, túneles, campos geotérmicos, almacenes subterráneos de gas, instalaciones industriales e infraestructuras urbanas.
¿Dónde se ha publicado el estudio?
En la revista Geophysical Research Letters, el 5 de octubre de 2026, con Pilar Sánchez-Pastor como primera autora.
Fuentes y verificación
Publicado: 7 de octubre de 2026 · Hecho: estudio publicado en Geophysical Research Letters el 5 de octubre de 2026 (prueba de campo en un único emplazamiento).
Fuentes: Sánchez-Pastor et al., «Source-Unbiased Subsurface Monitoring With Seismic Noise», Geophysical Research Letters (DOI: 10.1029/2026GL124481) · CSIC (nota de prensa) · GEO3BCN-CSIC.