Tomar refrescos con edulcorantes ayuda a perder peso igual que beber agua, según el ensayo SWITCH de la Universidad de Liverpool, publicado en octubre de 2026 en el British Journal of Nutrition. Tras dos años, los 493 adultos con sobrepeso u obesidad que participaron perdieron un peso similar con ambas bebidas. El estudio, financiado por la industria, tiene limitaciones importantes.

Un vaso de agua con gas y limón junto a un vaso de refresco de cola con hielo y una cinta métrica sobre una mesa de madera

En breve

  • Qué se ha comparado: agua frente a bebidas con aspartamo, acesulfamo K o sucralosa, dentro de un programa para adelgazar de dos años.
  • Resultado: −4,8 kg de media con refrescos light y −3,7 kg con agua entre quienes acabaron el estudio. La diferencia no es estadísticamente significativa.
  • Matices: abandonó el 55 % de los participantes y lo pagó la Asociación Estadounidense de Bebidas, aunque los autores dicen que no intervino en el análisis.
  • Contexto: la OMS desaconseja desde 2023 los edulcorantes para controlar el peso. Este ensayo cuestiona esa recomendación, pero no la invalida por sí solo.

Qué ha hecho el ensayo SWITCH

La pregunta parece sencilla, pero llevaba años sin una respuesta sólida: si alguien quiere adelgazar, ¿da igual que beba agua o un refresco zero? La mayoría de los estudios que han alimentado el debate son observacionales: comparan a personas que ya toman o no toman edulcorantes y buscan asociaciones con el peso. El problema es que quien bebe refrescos light suele ser, precisamente, alguien que ya tiene sobrepeso o intenta adelgazar, y eso enturbia cualquier conclusión.

Para evitarlo, el equipo dirigido por Jo Harrold, de la Universidad de Liverpool, y Jason Halford, hoy en la Universidad de Leeds, diseñó un ensayo clínico aleatorizado, el formato de referencia para establecer causa y efecto (en Perkin explicamos cómo funcionan las fases de un ensayo). Reclutaron entre 2016 y 2021 a 493 adultos con sobrepeso u obesidad y los repartieron al azar en dos grupos: 246 debían beber agua y 247, refrescos comerciales sin azúcar endulzados con aspartamo, acesulfamo K o sucralosa, en dosis dentro de los límites de seguridad de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).

Todos siguieron además el mismo programa conductual para perder peso, con sesiones de grupo y consejos de dieta y actividad física, durante 104 semanas. Al terminar, se ofreció un año más de seguimiento sin apoyo.

Los resultados: kilos, cintura y análisis

Ambos grupos adelgazaron y, lo más relevante, mantuvieron la pérdida durante el segundo año, que es donde fracasan la mayoría de las dietas. Entre quienes completaron el estudio, el grupo de refrescos con edulcorantes perdió de media 4,8 kilos y el del agua, 3,7 kilos. La diferencia es demasiado pequeña para descartar que se deba al azar, así que la conclusión es que las dos opciones funcionan de forma parecida.

Medida (a las 104 semanas)Refrescos con edulcorantesAgua
Participantes al inicio247246
Completaron el estudio103117
Pérdida media de peso4,8 kg3,7 kg
Reducción de cinturaunos 5 cmunos 5 cm
Diferencia entre gruposNo significativa

Las dos bebidas se asociaron también a una reducción de la cintura y de la cadera, y a una mejor composición corporal. El consumo de azúcar bajó en ambos grupos, algo más en el de refrescos light. En los marcadores de salud hubo diferencias pequeñas en un sentido y en otro: el colesterol total y la glucosa media en sangre (HbA1c) subieron ligeramente con los refrescos, mientras que la tensión diastólica bajó algo más con el agua. Los autores consideran que ninguna de esas diferencias es clínicamente relevante, aunque se midieron en grupos muy pequeños, de 14 a 16 personas.

«Las preocupaciones de que los edulcorantes alteran el apetito o provocan aumento de peso no se sostienen cuando se ponen a prueba en un ensayo aleatorizado riguroso y a largo plazo», afirma Harrold. Halford añade que el trabajo aporta «la evidencia clínica a largo plazo que faltaba en los debates internacionales».

Por qué hay tanta polémica con los edulcorantes

El estudio llega en un terreno muy disputado. En mayo de 2023, la Organización Mundial de la Salud publicó una guía que desaconseja usar edulcorantes sin azúcar para controlar el peso. Lo hizo como recomendación «condicional», basada sobre todo en estudios observacionales que asociaban su consumo prolongado a más riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular, y en ensayos que no mostraban beneficios a largo plazo.

Ese mismo verano, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasificó el aspartamo como «posiblemente cancerígeno» (grupo 2B), la categoría más baja de evidencia, en la que también están el aloe vera o los encurtidos asiáticos. El comité de expertos en aditivos de la FAO y la OMS mantuvo, a la vez, la ingesta diaria admisible en 40 miligramos por kilo de peso, una cantidad que exigiría beber muchas latas al día para alcanzarla.

Además, varias hipótesis sostienen que el sabor dulce sin calorías podría desajustar el apetito o la microbiota intestinal y empujar a comer más. SWITCH no encuentra señales de ese efecto en el peso, que es lo que mide.

Los límites del estudio

Antes de convertir este resultado en un aval a los refrescos light, conviene mirar la letra pequeña:

  • Muchos abandonos. Solo 220 de los 493 participantes llegaron al final: se perdió el 55,4 %. Los autores repitieron el análisis estimando los datos de quienes se fueron y obtuvieron la misma conclusión, pero una pérdida así siempre resta solidez.
  • Sin enmascaramiento. Cada participante sabía qué bebía, algo inevitable con agua y refrescos, pero que puede influir en el comportamiento.
  • Un solo centro. Todos los voluntarios eran de la zona de Liverpool y no se registró su origen étnico, lo que limita la extrapolación.
  • La pandemia. Interrumpió las sesiones presenciales y obligó a que algunas medidas se tomaran en casa.
  • No mide todo. Responde a si los edulcorantes sabotean la pérdida de peso, no a sus posibles efectos a muy largo plazo sobre la diabetes o el corazón.

Quién lo ha pagado

El ensayo lo financió la Asociación Estadounidense de Bebidas (American Beverage Association), que además suministró los refrescos. Según el artículo, la asociación no participó en el diseño, el análisis ni la interpretación de los datos, aunque sus representantes revisaron el manuscrito antes de publicarlo. Varios autores declaran vínculos con empresas de bebidas, asociaciones de edulcorantes y farmacéuticas. No invalida los resultados, pero es un dato que el lector debe conocer, como recoge nuestra política editorial.

Entonces, ¿agua o refresco light?

La lectura más equilibrada es esta: el agua sigue siendo la bebida de referencia, porque no aporta nada que haya que vigilar. Pero para alguien que bebe refrescos azucarados a diario y quiere adelgazar, pasarse a la versión sin azúcar parece una opción razonable que, según este ensayo, no estropea el esfuerzo.

En España, donde los refrescos azucarados pagan desde 2021 un IVA del 21 % —frente al 10 % de los endulzados con edulcorantes— precisamente para desincentivar el azúcar, el estudio alimentará el debate sobre cómo regular estas bebidas. Y no cierra la discusión científica: hará falta replicarlo en otros países, con menos abandonos y sin financiación de la industria, para que la OMS se plantee revisar su guía. Si te interesa la nutrición, también contamos cómo el ajo envejecido podría proteger el músculo con la edad.

Preguntas frecuentes

¿Los refrescos light engordan?

Según el ensayo SWITCH, no impiden adelgazar: las personas que los tomaron dentro de un programa de pérdida de peso perdieron tanto peso en dos años como las que bebieron agua.

¿Es mejor beber agua o refresco zero para adelgazar?

En este estudio el resultado fue equivalente. El agua sigue siendo la opción de referencia, pero cambiar los refrescos azucarados por sus versiones sin azúcar es una alternativa razonable para reducir calorías.

¿Qué edulcorantes se estudiaron?

Aspartamo, acesulfamo K y sucralosa, presentes en refrescos comerciales y siempre dentro de los límites de seguridad fijados por la EFSA.

¿Qué dice la OMS sobre los edulcorantes?

Desde mayo de 2023 desaconseja usar edulcorantes sin azúcar para controlar el peso, en una recomendación condicional basada sobre todo en estudios observacionales.

¿Quién financió el estudio?

La Asociación Estadounidense de Bebidas, que también aportó los refrescos. Los autores afirman que no intervino en el diseño ni en el análisis de los datos.


Fuentes y verificación

Publicado: 6 de octubre de 2026 · Hecho: ensayo clínico aleatorizado en personas (493 adultos), publicado en el British Journal of Nutrition en octubre de 2026.

Fuentes: Harrold, Halford et al., «Effect of non-nutritive sweetened beverages v. water on body weight: long-term results of a randomised controlled trial», British Journal of Nutrition (DOI: 10.1017/S0007114526108150) · ScienceDaily (nota de la Universidad de Liverpool) · StudyFinds · OMS, guía sobre edulcorantes sin azúcar (2023).