Un equipo de la Universidad de Warwick (Reino Unido) ha encontrado indicios de un planeta de segunda generación: un gigante gaseoso del tamaño de Júpiter formado con los restos de una estrella muerta, la enana blanca HS 0209+0832. La pista clave fue el niobio. El estudio se publicó el 5 de octubre de 2026 en Nature Astronomy.
En breve
- Qué se ha hallado: un candidato a planeta gigante formado a partir del material que expulsó una estrella al morir, no superviviente de su sistema original.
- La pista química: la atmósfera de la enana blanca tiene niobio, zinc y cobre en cantidades enormes; el niobio, más de 1.000 veces por encima del Sol.
- La pista del brillo: el satélite TESS registró una variación que se repite cada 4,4 días, compatible con un planeta muy cercano.
- Cautela: es un candidato. Si se confirma, sería el primer planeta de segunda generación encontrado alrededor de una enana blanca.
Un «caso sin resolver» de 25 años en el Hubble
La historia empieza en 1999, cuando el telescopio espacial Hubble observó la enana blanca HS 0209+0832 y descompuso su luz en un espectro, el código de barras que revela de qué está hecha una estrella. Aquel espectro tenía un problema: contenía alrededor de un centenar de rasgos químicos que nadie supo identificar. Los datos se archivaron y allí se quedaron durante más de dos décadas.
Quien los rescató fue Jamie Williams, estudiante de doctorado en el departamento de Física de Warwick y primer autor del estudio. Con bases de datos atómicas mucho más completas que las de finales de los noventa, volvió a analizar las observaciones del Hubble y las de otro telescopio ultravioleta de la NASA ya retirado, FUSE. Las líneas misteriosas empezaron a encajar con elementos que casi nunca aparecen en estas estrellas. La Agencia Espacial Europea, socia del Hubble, lo ha descrito como la resolución de un «caso sin resolver».
El niobio, la huella de una estrella moribunda
Una enana blanca es lo que queda de una estrella como el Sol cuando agota su combustible: un núcleo apagado, del tamaño aproximado de la Tierra pero con una masa parecida a la solar. Su gravedad es tan intensa que los elementos pesados se hunden rápidamente hacia el interior. Por eso, cuando en su atmósfera aparecen metales, los astrónomos saben que algo los está aportando desde fuera y en ese mismo momento: normalmente, restos de asteroides o planetas que caen sobre ella.
Lo que mostró HS 0209+0832 era distinto. Su atmósfera está cargada de zinc y cobre y, sobre todo, de niobio en niveles más de 1.000 veces superiores a los del Sol. Es la primera vez que se detecta niobio en una enana blanca.
El dato es revelador porque los elementos más pesados que el hierro, como el niobio, no se forman en la fusión nuclear normal de una estrella. Se fabrican en condiciones especiales, como las de una estrella gigante roja en sus últimas fases. «Este patrón de elementos es una señal inequívoca del proceso s, una reacción nuclear que construye elementos pesados», explica Nicholas Stone, astrofísico teórico de la Universidad de Wisconsin-Madison y coautor. En ese proceso, los núcleos atómicos capturan neutrones uno a uno, lentamente (de ahí la «s», de slow), y van subiendo por la tabla periódica.
Es decir, el material que está cayendo sobre la enana blanca no es un asteroide cualquiera: lleva la firma química de la propia estrella cuando agonizaba.
Un planeta que se deshace mientras alimenta a su estrella
La segunda pieza llegó del satélite TESS de la NASA, diseñado para buscar exoplanetas, que vigiló la estrella durante cuatro meses. Detectó una leve variación de brillo que se repite cada 4,4 días. La explicación que mejor encaja, según el equipo, es un gigante gaseoso del tamaño de Júpiter en una órbita muy cerrada, a unos 6 millones de kilómetros de la enana blanca, mucho más cerca de lo que Mercurio está del Sol.
A esa distancia, el planeta tendría siempre la misma cara mirando a la estrella, como la Luna con la Tierra. Y como HS 0209+0832 es una enana blanca relativamente joven y todavía muy caliente, su radiación estaría evaporando la atmósfera del planeta. Ese gas arrancado caería sobre la estrella y explicaría su extraña composición: el planeta está hecho del mismo material que la estrella expulsó, y ahora se lo está devolviendo.
HS 0209+0832, en cifras
Tipo de estrella: enana blanca joven y caliente.
Señal química: niobio más de 1.000 veces por encima del nivel solar, además de zinc y cobre.
Periodo de la señal de TESS: 4,4 días.
Planeta candidato: gigante gaseoso tipo Júpiter, a unos 6 millones de km de la estrella.
Primera observación: Hubble, 1999. Publicación: Nature Astronomy, 5 de octubre de 2026.
Qué es un planeta de segunda generación
Los planetas que conocemos, incluida la Tierra, son de primera generación: se formaron a la vez que su estrella, a partir del mismo disco de gas y polvo. Un planeta de segunda generación nace después, de un disco nuevo creado con el material que la estrella pierde al morir.
«Los planetas de segunda generación son mundos que se forman a partir del material que una estrella expulsa cuando muere», resume Williams. Cuando una estrella como el Sol se convierte en gigante roja, se hincha enormemente y lanza al espacio buena parte de sus capas externas. Si parte de ese material queda retenido cerca de la estrella, puede formarse un disco a su alrededor y, dentro de él, planetas nuevos. Según Williams, formar ese disco protoplanetario «no es fácil», lo que ayudaría a explicar por qué estos planetas son tan raros.
La idea no es nueva. Los primeros exoplanetas de la historia, descubiertos en 1992, orbitan un púlsar, el cadáver de una estrella que estalló como supernova, y se sospecha que también se formaron después de la explosión. Pero nunca se había encontrado un caso con una prueba química tan directa del origen del material. En 2020, el propio TESS halló el primer planeta que pasa por delante de una enana blanca, WD 1856+534 b, aunque en ese caso se cree que sobrevivió a la muerte de su estrella.
Un anticipo del futuro del sistema solar
El Sol se convertirá en gigante roja dentro de unos 5.000 millones de años y acabará como enana blanca. Mercurio y Venus serán engullidos y el destino de la Tierra es incierto. Estudiar enanas blancas es, por tanto, una forma de asomarse al final de nuestro propio sistema planetario.
Lo que sugiere HS 0209+0832 es que ese final no tiene por qué ser definitivo: en las condiciones adecuadas, los restos de una estrella pueden reciclarse en mundos nuevos. Por eso la Universidad de Warwick ha presentado al candidato como el «planeta fénix», en referencia al ave mitológica que renace de sus cenizas. En Perkin ya contamos otros hallazgos de la búsqueda de exoplanetas, como el del planeta L 98-59 d.
Lo que falta para confirmarlo
Los autores insisten en que se trata de un candidato. La señal de 4,4 días de TESS es indirecta y el planeta no se ha visto pasar por delante de la estrella ni se ha medido su masa. Para confirmarlo harán falta observaciones con telescopios más potentes que midan el ligero vaivén de la enana blanca causado por el planeta, o que detecten directamente el gas que se le escapa.
El estudio abre, además, un método de búsqueda nuevo: rastrear la luz de otras enanas blancas en busca de la misma combinación de carbono y elementos pesados del proceso s. Si se confirma, HS 0209+0832 sería la primera enana blanca conocida con un planeta de segunda generación. El trabajo ha sido financiado en parte por el Consejo Europeo de Investigación a través del grupo de Boris Gänsicke, especialista en enanas blancas de Warwick. Y quizá no sea la última: los archivos del Hubble guardan miles de espectros más esperando una segunda mirada.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un planeta de segunda generación?
Un planeta que se forma después de la muerte de su estrella, a partir de un disco nuevo creado con el material que esta expulsa al convertirse en gigante roja. Los planetas como la Tierra son de primera generación: nacieron a la vez que su estrella.
¿Por qué lo llaman «planeta fénix»?
Porque, como el ave mitológica, habría renacido de las cenizas: se formó con los restos de una estrella que ya había muerto.
¿Cómo se ha descubierto?
Por dos pistas. Una química, en los espectros del Hubble y FUSE, que muestran niobio, zinc y cobre en la atmósfera de la enana blanca. Y otra de brillo: el satélite TESS detectó una variación que se repite cada 4,4 días.
¿Por qué es importante el niobio?
Porque no se forma en la fusión nuclear normal de las estrellas, sino en el llamado proceso s de las gigantes rojas. Su presencia indica que el material que cae sobre la enana blanca procede de la propia estrella cuando agonizaba.
¿Está confirmado el planeta?
No. Es un candidato. Falta medir su masa o verlo directamente con telescopios más potentes para descartar otras explicaciones.
Fuentes y verificación
Publicado: 6 de octubre de 2026 · Hecho: estudio publicado en Nature Astronomy el 5 de octubre de 2026 (observaciones de telescopios, sin intervención experimental).
Fuentes: Williams et al., Nature Astronomy (DOI: 10.1038/s41550-026-02983-7) · Universidad de Warwick · ESA/Hubble (heic2613) · CNN.