Para ver un eclipse solar sin riesgo necesitas gafas de eclipse certificadas con la norma ISO 12312-2. Las gafas de sol no valen, y métodos caseros como radiografías o cristales ahumados son peligrosos. Aquí tienes cómo elegirlas, cómo detectar las falsas y el único momento en el que puedes mirar sin ellas.
Por qué son imprescindibles
El Sol emite radiación visible, ultravioleta e infrarroja tan intensa que mirarlo directamente, aunque sea unos segundos, puede provocar una lesión en la retina (retinopatía solar). Lo más traicionero es que no duele en el momento: la retina no tiene receptores de dolor, así que el daño puede aparecer horas después y, en muchos casos, es permanente. Por eso la observación de un eclipse exige un filtro solar diseñado y certificado para ello.
Qué es la norma ISO 12312-2
La ISO 12312-2 es la norma internacional que regula los filtros para la observación directa del Sol. Unas gafas que la cumplen bloquean prácticamente toda la luz visible (dejan pasar una fracción mínima) y filtran la radiación ultravioleta e infrarroja hasta niveles seguros. En la práctica, a través de unas gafas ISO 12312-2 solo deberías ver el disco del Sol, nítido y sin deslumbrar; el resto del entorno se ve negro.
Cómo saber si son auténticas
- Deben indicar de forma clara el cumplimiento de la norma ISO 12312-2 y los datos del fabricante (nombre y dirección).
- Cómpralas en ópticas, planetarios, museos de ciencia o distribuidores fiables. Desconfía de gangas y de vendedores desconocidos.
- Haz la prueba: puestas en interior, no deberías ver casi nada; al mirar una bombilla intensa, apenas un tenue resplandor. Si ves los muebles de tu casa, no son seguras.
- Revisa que el filtro no esté rayado, perforado, arrugado ni despegado. Ante cualquier daño, deséchalas.
- Con niños, supervisa siempre el uso y asegúrate de que las gafas ajustan bien y no se las quitan.
Qué NO debes usar nunca
- Gafas de sol (ni varias a la vez): no protegen frente a la radiación del Sol directo.
- Radiografías, cristales ahumados, negativos, CD/DVD o plásticos oscuros: no filtran el infrarrojo y son peligrosos.
- Prismáticos, telescopio o cámara sin filtro solar específico delante del objetivo: concentran la luz y pueden causar daño instantáneo (además de quemar unas gafas de eclipse si las usas detrás del aparato).
Una alternativa segura y económica para las fases parciales es la proyección indirecta: un proyector estenopeico (una simple cartulina con un agujero pequeño proyecta la imagen del Sol sobre otra superficie) o incluso la sombra de un colador. Así observas el avance del eclipse sin mirar al Sol.
¿Cuándo se puede mirar sin gafas?
Solo hay un momento: durante los segundos de totalidad, cuando la Luna cubre por completo el disco solar y aparece la corona. Y únicamente si estás dentro de la franja de totalidad. En ese instante puedes mirar a simple vista y disfrutar del espectáculo. En cuanto reaparezca el primer destello de Sol (el "anillo de diamante"), vuelve a ponerte las gafas de inmediato. En un eclipse parcial —como el que verán, por ejemplo, Madrid, Barcelona o Valencia el 12 de agosto de 2026— nunca se puede mirar sin protección, porque siempre queda una parte del Sol descubierta.