Las arañas duermen, y al menos una lo hace en dos fases, una de ellas parecida al sueño REM de los humanos. Un equipo de la Universidad de Bonn ha comprobado en la araña saltadora Portia fimbriata que su reposo nocturno cumple los criterios del sueño verdadero: cuesta despertarla y recupera el sueño perdido. Se publica en PNAS.
En breve
- Qué se ha visto: de noche, la araña pasa por un sueño tranquilo y por episodios con movimientos de las retinas y espasmos musculares, parecidos al sueño REM.
- Cómo se sabe que es sueño: durante esos episodios responde más despacio, o no responde, a un sonido; y tras una noche de molestias duerme más.
- Las cifras: 109 episodios de tipo REM en 10 arañas, de unos 83 segundos de media; tras quitarles el sueño, su tiempo de REM subió cerca de un 80 %.
- Cautela: no se midió la actividad cerebral. Que tengan una fase parecida al REM no significa que sueñen.
¿Duermen las arañas?
Sí. Un estudio publicado en PNAS confirma que la araña saltadora Portia fimbriata tiene un sueño verdadero y regulado, con dos fases distintas. Hasta ahora se sabía que muchas arañas pasan quietas parte del día o de la noche, pero estar inmóvil no es lo mismo que dormir.
Para los científicos, un estado de reposo solo cuenta como sueño si cumple varios criterios: el animal adopta una postura típica, responde peor a los estímulos, despierta con facilidad si el estímulo es fuerte y, sobre todo, recupera el sueño perdido cuando se le priva de él. El equipo de la Universidad de Bonn, dirigido por Daniela C. Rößler y con Nadja Geiger como primera autora, ha comprobado los tres en esta especie.
«Lo que sabemos del sueño procede casi exclusivamente de los vertebrados», explican los investigadores. Ver rasgos comparables en animales con un sistema nervioso tan distinto ayuda a entender cuándo y cómo apareció el sueño en la evolución, una de las grandes preguntas abiertas de la neurociencia, como lo es también el origen del propio cerebro humano.
¿Qué araña se ha estudiado y por qué?
Portia fimbriata es una araña saltadora australiana del tamaño de una moneda de un euro, famosa por su inteligencia y por cazar a otras arañas. Es capaz, por ejemplo, de imitar las vibraciones de un insecto atrapado en una tela para atraer a su dueña y atacarla.
Las arañas saltadoras son buenas candidatas para estudiar el sueño por sus ojos. Tienen dos grandes ojos frontales con retinas que se mueven dentro de un tubo, y en algunas especies esos movimientos pueden verse desde fuera, porque la cubierta de su cuerpo es casi transparente en las crías. En 2022, un trabajo en otra araña saltadora ya había descrito episodios nocturnos de movimientos de retina con espasmos en las patas, pero no se había demostrado que el animal estuviera realmente dormido.
¿Cómo se demuestra que una araña está dormida?
Grabándola día y noche con cámaras infrarrojas, comprobando cómo reacciona a un sonido y quitándole el sueño para ver si después lo recupera. Cada araña se alojó en una placa de plástico de 12 centímetros y se filmó durante varios días y noches con distintas condiciones de luz.
El estudio, en datos
Especie: Portia fimbriata, araña saltadora australiana.
Duración del sueño nocturno: unas 10,7 horas de media, con breves despertares.
Episodios de tipo REM: 109 en 10 arañas, de unos 83 segundos de media.
Primer episodio: unas 4 horas después de dormirse, de media.
Rebote tras quitar el sueño: el tiempo de REM pasó de 9,4 a 16,9 minutos (13 arañas).
Revista: PNAS, 26 de octubre de 2026.
La prueba del despertar fue la parte más delicada. «El mayor reto fue encontrar un estímulo al que los animales respondieran de forma fiable», reconocen los autores. Con un sonido, las arañas despiertas tardaron de media 1,7 segundos en reaccionar; en reposo tranquilo, 2,7; y en los episodios de tipo REM, 4,3. Además, cuatro arañas no respondieron en absoluto durante esos episodios, pero sí reaccionaron al instante cuando se repitió la prueba estando despiertas: no era que no pudieran oír o moverse, sino que estaban dormidas.
Para la prueba de recuperación, a 13 arañas se les estuvo molestando toda una noche con moscas de la fruta sueltas en su recipiente. A la noche siguiente durmieron algo más, un 8,5 %, y su tiempo total de sueño de tipo REM aumentó cerca de un 80 %, de 9,4 a 16,9 minutos, gracias a más episodios y no a episodios más largos. Cinco arañas sin molestar, usadas como control, no cambiaron.
¿Qué es su fase parecida al REM?
Son episodios cortos, de poco más de un minuto, con movimientos rápidos de las retinas, pequeños espasmos musculares y, a veces, encogimiento de las patas. Se intercalan con un sueño tranquilo, como ocurre en los mamíferos y las aves, en los que el sueño REM alterna con el no REM a lo largo de la noche.
En los humanos, la fase REM (por rapid eye movement, movimientos oculares rápidos) es aquella en la que se producen la mayoría de los sueños vívidos y en la que el cerebro está muy activo. Los autores evitan, sin embargo, dar por hecho que lo que ocurre en la araña sea lo mismo: por eso hablan de un estado «de tipo REM». La similitud puede ser un ejemplo de evolución convergente, en la que sistemas nerviosos muy distintos llegan a soluciones parecidas.
¿Sueñan las arañas?
No se sabe, y este estudio no puede responderlo. Los propios autores lo subrayan: identificar movimientos de tipo REM no establece si las arañas sueñan. Para acercarse a esa pregunta haría falta registrar su actividad cerebral durante esos episodios, algo que aquí no se hizo; todas las conclusiones se basan en el comportamiento.
El equipo plantea ahora estudiar cómo varía el sueño entre especies de arañas, si las arañas silvestres duermen igual que las de laboratorio, qué relación tiene el sueño con su aprendizaje y su capacidad cognitiva, y cómo les afectan el cambio climático y la contaminación lumínica nocturna. Las técnicas que permiten observar y manipular la actividad de las neuronas, como la optogenética, premiada con el Nobel de Medicina 2026, podrían ayudar algún día a mirar dentro de ese cerebro diminuto. Es otro recordatorio de lo mucho que queda por saber de las arañas, igual que las arañas marinas que brillan con luz propia.
Preguntas frecuentes
¿Duermen las arañas?
Sí. Un estudio de la Universidad de Bonn publicado en PNAS demuestra que la araña saltadora Portia fimbriata tiene un sueño verdadero, con dos fases, y que recupera el sueño perdido cuando se le priva de él.
¿Tienen las arañas sueño REM?
Tienen una fase parecida: episodios cortos con movimientos de las retinas y espasmos musculares, alternados con un sueño tranquilo. Los autores lo llaman sueño de tipo REM porque no han medido su actividad cerebral.
¿Sueñan las arañas?
No se sabe. Que tengan una fase parecida al REM no demuestra que sueñen, y el estudio no midió la actividad de su cerebro.
¿Cuánto duermen las arañas?
En el estudio, Portia fimbriata pasó de media unas 10,7 horas por la noche en su periodo de sueño, con breves despertares.
¿Qué araña se ha estudiado?
Portia fimbriata, una araña saltadora australiana del tamaño de una moneda de un euro, conocida por su inteligencia y por cazar a otras arañas.
Fuentes y verificación
Publicado: 28 de octubre de 2026 · Hecho: estudio de comportamiento animal en arañas de laboratorio (sin registro de actividad cerebral), publicado en PNAS el 26 de octubre de 2026.
Fuentes: Geiger, Rößler et al., «Behavioral evidence for two-stage sleep in spiders», PNAS 123(45) (DOI: 10.1073/pnas.2618030123) · Universidad de Bonn, vía EurekAlert! (26 de octubre de 2026) · The Brighter Side of News, vía Yahoo (datos del estudio). Las cifras detalladas proceden del artículo científico, según la cobertura citada; las declaraciones del equipo son traducción de Perkin.