Un equipo internacional dirigido desde la Universidad Ben-Gurión del Néguev (Israel), con la participación del premio Nobel Roger Penrose, ha medido por primera vez de forma directa un efecto gravitatorio largamente predicho en un objeto cuántico en caída libre. El resultado, publicado el 2 de septiembre de 2026 en Science Advances, coincide con lo que anticipa el principio de equivalencia de Einstein. No unifica la física, pero somete a uno de sus pilares a una prueba inédita… y el pilar aguanta.

Cámara de vacío de vidrio y acero con un chip atómico dorado en la parte superior; bajo él, una nube luminosa de átomos se divide en dos trayectorias, una vertical y otra en arco, que forman franjas de interferencia en la base, cruzada por haces láser azules

Las dos teorías que no se hablan

La física moderna descansa sobre dos teorías de éxito rotundo que se llevan mal. La relatividad general explica la gravedad como curvatura del espacio-tiempo y funciona a la perfección con planetas, estrellas y agujeros negros. La mecánica cuántica describe átomos y partículas con una precisión asombrosa. Pero cuando se intenta juntarlas, las ecuaciones chocan. Encontrar dónde y cómo es, según Ron Folman, director del estudio, "una de las cuestiones más fundamentales de la física".

El corazón de la relatividad es el principio de equivalencia: en una región pequeña, caer libremente es indistinguible de flotar sin gravedad, y todos los cuerpos caen igual, pesen lo que pesen. Es la famosa intuición de Einstein de que alguien que cae de un tejado no siente su propio peso. La pregunta es si esa regla, pensada para objetos clásicos, sigue valiendo para algo tan extraño como un átomo que está en dos sitios a la vez.

Un átomo que cae y no cae a la vez

El experimento se realizó sobre un chip atómico en la Universidad Ben-Gurión, con átomos de rubidio enfriados hasta muy cerca del cero absoluto. A esas temperaturas los átomos se comportan claramente como ondas, y eso permite algo imposible con una pelota: dividir cada uno en dos caminos simultáneos.

PasoQué se hace
1. EnfriarÁtomos de rubidio a temperaturas próximas al cero absoluto
2. DividirPulsos de microondas ponen cada átomo en superposición: dos trayectorias a la vez
3. SepararUna parte queda sostenida por campos magnéticos equilibrados; la otra cae libremente
4. ReunirPulsos magnéticos recombinan las dos ondas y producen un patrón de interferencia
5. MedirEl patrón revela el desfase cuántico acumulado entre ambos caminos

La lógica es la de un interferómetro: si dos ondas recorren caminos distintos y luego se superponen, sus crestas y valles ya no coinciden del todo. Ese pequeño desajuste, la fase, codifica todo lo que les ha ocurrido por el camino. Aquí, la única diferencia entre ambos es que una mitad del átomo sintió la caída y la otra no.

Qué se ha medido

Los investigadores observaron un cambio característico en las propiedades cuánticas de los átomos al caer: la llamada fase cuántica de la caída libre. Y ese cambio es exactamente el que se predice cuando se aplica el principio de equivalencia a un objeto cuántico. Dicho de otro modo: Einstein sigue teniendo razón incluso en un terreno para el que su teoría no se diseñó.

Sistema: átomos de rubidio ultrafríos sobre un chip atómico.

Resultado: el desfase medido coincide con la predicción del principio de equivalencia.

Publicación: Science Advances 12(36), 2 de septiembre de 2026 · DOI 10.1126/sciadv.aec8045.

En el trabajo participan la Universidad Ben-Gurión, las universidades de Oxford, Ulm y Southampton, el Centro Aeroespacial Alemán (DLR) y la Universidad Texas A&M. Firman, entre otros, Folman, el doctorando Or Dobkowski, el físico Vlatko Vedral y Penrose, Nobel de Física en 2020 por sus trabajos sobre agujeros negros.

Lo que el experimento no demuestra

Importante: el experimento no demuestra que la gravedad sea cuántica ni unifica la relatividad con la mecánica cuántica. Muestra que ambas son compatibles en las condiciones probadas, con átomos individuales y masas diminutas.

Tampoco sirve todavía para poner a prueba la hipótesis más conocida de Penrose: que la propia gravedad hace colapsar las superposiciones cuánticas cuando los objetos son lo bastante masivos y se mantienen en dos estados durante suficiente tiempo. Un átomo de rubidio está muy lejos de esas condiciones. "No tenemos ninguna teoría consistente que nos diga por qué la física cuántica debería fallar", apunta Vedral, lo que convierte cada experimento de este tipo en una forma de buscar grietas, no de confirmarlas.

Próxima parada: los nanodiamantes

El valor de este trabajo está tanto en el resultado como en la técnica. El siguiente paso, ya en marcha en la Universidad Ben-Gurión, es aplicarla a nanodiamantes, objetos millones de veces más pesados que un átomo. Si se consigue ponerlos en superposición y dejarlos caer, se entrará por fin en la región donde algunas teorías, incluida la de Penrose, predicen que la mecánica cuántica podría romperse.

Hasta entonces, el balance es claro: la gravedad de Einstein, puesta a prueba en uno de los escenarios más delicados que se pueden construir en un laboratorio, se comporta como se esperaba. Es una buena noticia para la relatividad y un recordatorio de que la frontera entre ambas teorías no se cruzará con un solo experimento.

Preguntas frecuentes sobre la gravedad en el mundo cuántico

❓ ¿Qué han observado exactamente?

El desfase cuántico que acumula un átomo cuando una parte de su onda cae libremente y la otra permanece quieta. Ese desfase coincide con el que se predice al aplicar el principio de equivalencia de Einstein a un objeto cuántico. Es la primera vez que se mide directamente en un objeto cuántico en caída libre.

❓ ¿Qué es el principio de equivalencia?

Es la idea de que, en una región pequeña, estar en caída libre es indistinguible de flotar sin gravedad, y de que todos los cuerpos caen igual con independencia de su masa o composición. Es el punto de partida de la relatividad general.

❓ ¿Demuestra este experimento que la gravedad es cuántica?

No. Tampoco unifica la gravedad con la mecánica cuántica. Lo que muestra es que, en las condiciones probadas, un pilar de la relatividad general sigue siendo compatible con el comportamiento cuántico de la materia.

❓ ¿Qué papel tiene Roger Penrose?

El premio Nobel de Física de 2020 firma el estudio junto a Vlatko Vedral, de Oxford, y el equipo de Ron Folman, de la Universidad Ben-Gurión del Néguev. Penrose defiende que la gravedad podría hacer colapsar las superposiciones cuánticas de objetos masivos, algo que este experimento, con átomos individuales, todavía no puede poner a prueba.

❓ ¿Cuál es el siguiente paso?

Repetir la técnica con objetos mucho más pesados, como nanodiamantes, un trabajo que ya está en marcha en la Universidad Ben-Gurión. Cuanto mayor es la masa en superposición, más cerca se está de las condiciones en las que algunas teorías predicen que la mecánica cuántica podría fallar.


Fuentes y verificación

Publicado: 10 de septiembre de 2026 · Estudio original: equipo de Ron Folman (Universidad Ben-Gurión del Néguev), con Or Dobkowski, Roger Penrose y Vlatko Vedral entre los firmantes, Science Advances 12(36), 2 de septiembre de 2026, DOI 10.1126/sciadv.aec8045.

Fuentes: Artículo original en Science Advances · Universidad de Oxford — nota de prensa · ScienceDaily — la gravedad de Einstein en el mundo cuántico · Phys.org.

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